Dunkirk, sobrevivir por tierra, mar y aire

El estreno de una película de Christopher Nolan es motivo suficiente para marcar en rojo su llegada a los cines en el calendario de todo buen cinéfilo. Lo amarás o lo odiarás -como bien relata Juan Sanguino en Vanity Fair-, pero está claro que si estrena Nolan, se habla mucho de él y su próxima entrega. No menos ha sido Dunkirk, calificada por tantos como la mejor obra del británico, comparada inevitablemente con sus mejores films (El Caballero Oscuro, Origen e Interstellar) e incluso añadida como firme candidata a los próximos Oscars.

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Tierra

El director nos tiene acostumbrados desde Batman Begins (2005) a unos entramados filosóficos, científicos y emocionales en sus guiones que rozan las tres horas de metraje. Sin embargo, con Dunkirk nos presenta uno de los más épicos episodios de la II Guerra Mundial sin apenas contar con diálogos, que ha sido lo más criticado. Pero para nada la convierte en una película lenta o aburrida, sino una experiencia intensísima, emocionante y con mucho ritmo.

Con la esperanza como única arma, desde el inicio seguimos a Tommy, el joven soldado interpretado por el novel Fionn Whitehead, que se une al batallón británico en Dunkerque esperando el rescate del ejército británico mientras el Comandante Bolton (Kenneth Branagh) está a cargo del muelle, el piloto Farrier (Tom Hardy) previene ataques aéreos y el señor Dawson (Mark Rylance) acude al rescate como buen marinero y ciudadano que es.

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Mar

Puede echarse en falta que no lleguemos a explorar la profundidad de sus personajes o de su pasado, aunque sabemos que es algo que no interesaba contar siendo su intención la de enviarnos a la playa de Dunkerque. No obstante, lo que sí le podríamos achacar es la poca contextualización para entender cómo se dio tal acorralamiento por parte de la Alemania nazi. Es el único -y pequeño- pero que le anoto a Dunkirk.

Tras otra genialidad visual por parte de Hoyte Van Hoytema -su segunda colaboración con Nolan tras Interstellar– y, cómo no, del magistral trabajo sonoro y musical de Hans Zimmer -el Rey Midas de las bandas sonoras-, estamos ante una de las mejores películas del cine bélico de este milenio. La construcción de este puzzle temporal es digno objeto de estudio para las escuelas de cine. La planificación visual de las tres historias -situadas en tiempos distintos- que se entrelazan hasta acometer la evacuación de esos 300.000 soldados merece tranquilamente dicho reconocimiento.

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Y aire

Es difícil tratar de hablar de una película como esta sin caer en los efectos del hype que crean las redes sociales e Internet, que solo parecen darte darte un “meh, no es para tanto” o un “estoy ante la experiencia cinematográfica definitiva” como opciones. Pues ni A ni B, pero Dunkirk es una pasada. Una pasada que hay que ver en el cine. Si podéis, id a verla a una sala. Hablaríamos de otra película si os esperáis a verla en el salón de tu casa o en tu ordenador. No caigas en el error.

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