Baby Driver, sin soltar el acelerador

De un tiempo a esta parte, acostumbro a ver películas sin saber mucho sobre ellas. Me informo únicamente sobre quiénes son sus principales actores, el director y si las críticas son positivas o negativas. No veo trailers y cuanto menos sepa sobre el argumento, mejor. ¿Por qué? Supongo que porque me gustan las sorpresas. Y, desde que vi los trailers de The Dark Knight Rises antes de ponerme frente a la película, me di cuenta de que esos dos minutos de aperitivo no son más que spoilers concentrados. Basta.

Gracias a ese esfuerzo (cuesta no ver nada sobre un nuevo lanzamiento del que todo el mundo habla), ayer vi Baby Driver sin saber prácticamente nada sobre la película. Esto hizo que todo fuera nuevo para mí, pero al margen de eso, la cinta es un pepino, como diría Beatriz Pérez Aranda. No hay más que ver sus primeros 6 minutos para darse cuenta de ello.

Salvando las distancias, el estilo narrativo, la acción, el hecho de que el protagonista sea joven y que el reparto cuente con nombres conocidos hicieron que Baby Driver me recordara bastante a Kingsman. No en vano, el director, Edgar Wright, tiene experiencia en el cine de acción con toques informales, véase en su filmografía las divertidas Scott Pilgrim contra el mundo, Hot FuzzBienvenidos al fin del mundo.

Baby Driver es la historia de Baby (Ansel Elgort), un joven que debe saldar una deuda con Doc (Kevin Spacey) siendo el chófer de una serie de robos. En sus fechorías se mezclará con fauna tan variada como Griff (Jon Bernthal), Buddy (Jon Hamm), Darling (Eiza González) o Bats (Jamie Foxx), y encontrará el amor en una dulce camarera llamada Debora (Lily James). 

Lily James and Ansel Elgort, in Baby Driver

Cada vez que dicen Baby, no puedo dejar de pensar en Justin Bieber…

La película empieza con el ritmo por las nubes, como se puede ver en el vídeo de arriba, y consigue mantener la intensidad hasta el final. Todo un reto donde se conjugan escenas de acción, especialmente representadas mediante las persecuciones en coche, con toques humorísticos en los que participan todos los personajes. Esta narrativa hace que el espectador conecte desde el comienzo hasta los créditos finales, empatizando con Baby, adorando su química con Debora y esperando las aportaciones de todos los protagonistas.

Ansel Elgort se desprende del olor de la serie Divergente y se transforma en un protagonista consistente. Parco en palabras, mantiene el halo misterioso de su personaje y se ve favorecido por la excelente banda sonora que siempre la acompaña. Ayer, que se cumplían 10 años del estreno de Mad Men, fue un placer volver a ver a Jon Hamm en la pantalla. Su personaje, unido siempre al de Eiza González, genera una sensación parecida a la que trasmitía Don Draper, aunque cambiando la elegancia por cierto chonismo: buen rollo, hasta que le tocan las pelotas. Jamie Foxx aporta el toque estrafalario e impredecible, con diálogos que rozan la parodia, pero que funcionan a la perfección. Lily James está aún más dulce que cuando protagonizó Cenicienta y su química con Elgort se percibe desde su primera escena juntos. Y don Kevin Spacey, tan solvente como siempre, con un rollo a lo Frank Underwood que no puede encajar mejor. Y, como curiosidad, tenemos hasta un cameo de Flea, bajo de Red Hot Chili Peppers.

No estará entre las nominadas a los premios más importantes del año, pero por su frescura, Baby Driver estará entre las mejores cintas de 2017.

Baby Driver

Si a ‘The Fast and the Furious’ le quitas testosterona y le pones decencia, te sale algo así.

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