The Leftovers, adiós a la magia

Como diría Enrique Iglesias, haber disfrutado de The Leftovers ha sido una experiencia religiosa. No solo por la temática de la serie, donde la religión juega un importante papel, sino por la fe que sus seguidores hemos tenido desde el comienzo. The Leftovers es una serie de extremos: o la amas o la odias. O duraste un par de capítulos viéndola o fuiste uno de los elegidos que se ha mantenido fiel durante tantos lunes.

Nora y Kevin - The Leftovers

Hoy ha sido el último. El de la despedida. El de poner cierre a tres temporadas, a 28 capítulos, a horas de quedarte mirando la pantalla con cara de “¿qué coño acabo de ver?”, a tuits alabando la banda sonora creada por Max Richter, a reconciliarse con Damon Lindelof después del final de Lost. Ha sido toda una experiencia, religiosa o no, y ha tenido un final inmejorable.

Da igual que la serie esté marginada en los Emmys, Globos de Oro y demás premios de la industria. Los incondicionales sabemos que ha sido de lo mejor que se ha visto en los últimos años. Capítulos magistrales, como el 2×08 International Assassin o la series finale, se unen a la ya mencionada espectacular banda sonora, a la cuidadísima fotografía, a un críptico guion y a un poderoso elenco de actores.

Justin Theroux ya tiene un nombre propio, no es solo la pareja de Jennifer Aniston. Todos hemos vivido la angustia de Kevin Garvey, el Jesucristo del siglo XXI, desde el primer capítulo: su mujer se une a una secta, su padre está loco, su hija no hace más que enfadarse con él, su nuevo ligue es de todo menos una mujer simple, se mudan, muere, resucita… El pobre hombre no ha tenido momentos de paz en toda la serie. Además de lucir cuerpazo, Theroux se ha reivindicado y resulta injusto que su nombre no esté entre los nominados a algún premio.

La otra que más ha destacado en la serie es Carrie Coon, a quien también se puede ver en la tercera temporada de Fargo. Nora es la viva imagen de la angustia. De caerse y no entender, pero también de levantarse y buscar soluciones. Y de mandarlo todo a la mierda. Una grandísima actriz a la que le van a llegar todas las buenas oportunidades que hasta ahora la estaban esquivando.

Junto a ellos Christopher Eccleston (Matt), Amy Brenneman (Laurie), Liv Tyler (Meg), Ann Dowd (Patti), Kevin Carroll (John), Scott Glenn (Kevin Garvey padre), Regina King (Erika) y un largo etcétera de intérpretes que han construido un relato increíble. El cuidado de los personajes, muchos de los cuales han tenido el foco sobre ellos en algún capítulo, ha sido otro de los puntos fuertes de la serie. No importaba tanto no entender el 100% de la trama (a veces, ni siquiera la mitad) si, por el camino, íbamos conociendo mejor a los personajes. Sus dudas, sus miedos, sus aspiraciones y, sobre todo, su pasado.

Como sucediera en Lost, Damon Lindelof y Tom Perrotta han apostado por los saltos temporales y distintas líneas de tiempo para dar fuerza al relato. Especialmente intensos los dos últimos capítulos de la serie, con un cara a cara de Kevin consigo mismo y un reencuentro entre el jefe de policía y Nora que deja con la lagrimilla colgando y la satisfacción de haber cerrado la serie de una forma magistral. Como bien dicen en Vanity Fair, “el amor es creer“.

Guilty Remnants, Laurie and Patty

La serie ha conseguido conjugar grandes dosis de drama, con desesperación e incertidumbre como principales bazas, con puntos cómicos o más llevaderos. Ha logrado transmitir la ira contra los Guilty Remnants, esos “caminantes blancos” casi peores que los de Juego de Tronos; ha contagiado la fe de personajes como Matt, John o Kevin padre en lo que fuera; y, sobre todo, nos ha hecho partícipes de la angustia que todos han sentido en algún momento. Ese ha sido el verdadero logro de la serie: hacer que el espectador sienta como propia la congoja e inquietud que unos personajes están viviendo.

Damon Lindelof ha cerrado la serie de una forma sensacional, en la línea de lo que hemos visto durante las tres temporadas. Un final que no responde a la gran incógnita de por qué desaparece el 2% de la población mundial de repente, pero que pone el broche a una de las series más mágicas de los últimos años.

El viaje acaba aquí. Nos quedamos esperando la siguiente venida. O diluvio. O lo que venga.

The Leftovers pozo

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