Hasta siempre, Logan

Logan, Lobezno, Wolverine. Da igual el nombre. El personaje al que Hugh Jackman ha dado vida durante 17 años va a ser difícil de olvidar. Un hecho que tiene más mérito todavía si tenemos en cuenta que pocas de las películas en las que aparece destacan por su calidad. Afortunadamente, esta despedida titulada Logan ha sido un cierre más que digno.

La transformación de Hugh Jackman como Lobezno

Firmo evolucionar así con el paso de los años.

Me cuesta ser imparcial cuando se trata de hablar sobre Lobezno. En mi particular santísima trinidad de personajes, sería la tercera pata que acompañaría a Batman y Woody. Me siento muy identificado con los tres. Salta a la vista que no hablo de parecido físico, pero me resulta complicado no verme reflejado en un tipo de pelo en pecho, cascarrabias, primario, bebedor, que fuma puros, lleva barba o patillas, es incapaz de mostrar sus sentimientos y, en esta última entrega, hasta necesita gafas para ver mejor. Clavaditos. Va a ser duro despedirse de Logan, como lo fue antes de Batman (aunque su versión LEGO ha sido un gran comeback) y de Woody (rezo para que Toy Story 4 esté a la altura de sus predecesoras).

Pese a que intenté rebajar las expectativas antes de ver la película, los comentarios que apuntaban a que era la mejor cinta de Marvel hasta la fecha y que, incluso, podía estar entre las nominadas a Mejor Película en los próximos Oscars, hicieron que cualquier cosa que no fuera una obra maestra corriera el riesgo de parecerme una decepción. Pero no. Entre blancos y negros, existen los grises.

Logan es una buena película, pero ni es la mejor de Marvel ni tendrá nominaciones importantes a finales de 2017. Eso sí, es la despedida que Hugh Jackman merecía para tan icónico papel. Tras una irregular saga de X-Men y unas pobres dos entregas centradas en su personaje, esta farewell está más cuidada y rinde un bonito tributo al mutante más carismático.

James Mangold, que ya dirigió Lobezno Inmortal, se pone esta vez a los mandos de la nave tanto en escritura como en dirección. Y la presión no le ha podido. Aunque el inicio previsto iba a ser el fatal incidente de Westchester, del que acabamos por no saber nada, Mangold prefirió un comienzo más misterioso, dejando a la imaginación del espectador qué ha podido pasar a lo largo de los años para ver a un Lobezno tan demacrado físicamente.

Logan carrying Laura

Durante más de dos horas de metraje, vemos a un Lobezno descreído, apático, sin más halo de esperanza que la compra de un barco en el que pueda pasar el fin de sus días. Él, el profesor Xavier y Calaban parecen los últimos mutantes sobre la Tierra en el año 2029. Un panorama desolador teniendo en cuenta la cantidad de seres extraordinarios que había años atrás. Pero luego comprobaremos que hay cantera. Unos niños, que parecen salidos de Stranger Things, han sido “fabricados” con poderes, así que la vida mutante no acaba aquí.

En una comparación con el Batman de Nolan, el resurgir de Lobezno no trata tanto de volver a ser el salvador y el superhéroe necesitado, sino de irse en paz, de completar una redención que nadie podía reclamar pero que Logan, originalmente James Howlett, ansiaba. Ese “So, this is what it feels like” con el que exhala su último aliento lo dice todo. El último sacrificio ha sido el definitivo. Y delante de su lecho de muerte, su heredera: Laura. Una pequeña mutante que posee sus mismos poderes mejorados y un inconfundible carácter agrio.

Esa joven promesa, Laura, está encarnada por Dafne Keen, una desconocida hasta ahora. Las comparaciones con Millie Bobby Brown son inevitables: se llevan un año de diferencia, ambas tienen origen español, sus personajes tienen poderes y, al comienzo, parecen mudos… En dotes interpretativas, la primera gana por goleada, pero habrá que estar atentos también a la evolución de Keen. Siguiendo con referencias seriéfilas, Boyd Holbrook está convincente como villano a pesar de que no se escuche un “hijueputa, gonerrea, malparido” al estilo Narcos en ninguno de sus diálogos. Stephen Merchant, caracterizado cual calvo de la Lotería, no pierde su flema británica y su Calaban también está a la altura.

A pesar de que Charles Xavier también muere, puede que no sea la última vez que Sir Patrick Stewart se meta en la piel del célebre mutante. En una reciente entrevista con James Corden dejó entrever que no sería raro si le vemos en alguna otra película de Marvel… En cuanto a Hugh Jackman, qué decir. Gracias. La suerte, el destino, la providencia o el karma hicieron que Jackman consiguiera un papel para el que no era la primera opción. El elegido era Dougray Scott, pero una lesión de éste en el rodaje de Misión Imposible 2, propició 17 años del australiano en el papel. Y menos mal.

Aquí es donde debo contener mis pasiones de fanboy. Hugh Jackman ha hecho un trabajo increíble encarnando a Lobezno durante 17 años. Si existe sucesor en el papel, ojalá esté a la altura y, sobre todo, espero que el bueno de Hugh tenga ojo escogiendo nuevos papeles, que en los últimos años ha alternado proyectos interesantes (Prisoners o Los Miserables) con otros absolutos fracasos (Chappie o Pan).

Aunque en el mundo X-Men aún quedan grandes nombres, como Michael Fassbender, James McAvoy o Jennifer Lawrence, y seguirán creando blockbusters, la esencia original se ha perdido. Y eso nunca se va a recuperar. Larga vida a Hugh. Larga vida a Lobezno. Hasta siempre.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s