Manchester by the Sea, excavando poco a poco en el dolor

Cuántas veces habré dicho en mi vida que Casey Affleck es bastante mejor actor que su hermano Ben. Éste tiene el mérito de ser más famoso, de haber ganado dos Oscars, de haber estado casado con Jennifer Garner y de ser el actual Batman. Pero su hermano pequeño es mejor actor. Y, si alguien lo duda, que vea Manchester by the Sea.

Casey Affleck y Lucas Hedges, dos nominados al Óscar.

Casey Affleck y Lucas Hedges, dos nominados al Óscar.

Tras haber creado Una terapia peligrosa y Gangs of New York hace tres lustros, Kenneth Lonergan vuelve a ponernos delante una película más que interesante. Intensa y, por momentos, dura. Seis nominaciones a los Oscars (Película, Director, Guion, Actor principal, Actor secundario y Actriz secundaria) dan buena muestra de ello. Puede que se vaya de vacío el próximo 26 de febrero, pero el reconocimiento ha quedado patente.

Lonergan cocina a fuego lento una historia que, en cierto momento, da un giro inesperado que deja al espectador con la cintura desencajada. Lo que parecía la historia de un adolescente que pierde a su padre por enfermedad y queda al cuidado de su solitario tío se convierte en un drama mucho más elaborado y en el que ahondamos poco a poco con el paso de los minutos. El ritmo es pausado, pero no se hace pesado. Uno de los grandes puntos a destacar en la película.

A pesar de que el argumento es intenso y las actuaciones son magníficas, no he llegado a conectar 100% con la historia. Me pasó algo parecido con Arrival y aquí tampoco sabría decir por qué. Quizás el problema es mío, que me voy haciendo mayor y más exigente. Pero el hecho es que me quedé con ganas de profundizar un poco más, de exprimir más las emociones de los personajes, de que el dolor implícito se hiciera más visible. Tiene un punto sádico, pero no habría sido exagerado.

Como he dicho al comienzo, Casey Affleck lo borda y nos muestra el mejor papel de su carrera. Lleva el peso de la película, que es mucho, con soltura y conecta a la perfección con su sobrino en la ficción, Lucas Hedges, también nominado al Óscar. La tercera intérprete que optará a la estatuilla es Michelle Williams, que tiene menor tiempo en pantalla, pero cuya actuación también es destacable. Kyle Chandler se ha quedado sin reconocimiento público, pero está más que solvente completando un reparto de nivel.

Por el cuidado que puso Lonergan en rodar Manchester by the Sea, me gustaría que no se fuera de vacío en la gala de los Oscars. Casey Affleck parece su mejor baza para lograr una estatuilla y no sería descabellado que se la concedieran. Se lleve o no algún premio, es una película que todo cinéfilo debería ver.

Lo que diga la rubia.

Lo que diga la rubia.

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