Arrival, firma Villeneuve

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Jeremy Renner, con la cara que se nos quedó a todos al ver que Amy Adams no estaba nominada al Óscar.

El movimiento hater lleva unas semanas con La La Land en el punto de mira. Sus 14 nominaciones a los Oscars no han pasado desapercibidas. Yo, que salí encantado de esa película, no puedo alistarme en esas filas llenas de odio. Sin embargo, necesito nadar a contracorriente en algún otro riachuelo. Y pocos charcos mejores en los que meterse que Arrival (La Llegada), última película de Denis Villeneuve.

Antes de que me empiecen a caer palos, aclaro que Arrival me ha gustado, pero no tanto como a la masa y a la crítica. Creo que no es una cuestión de que iba con altas expectativas, porque siempre intento rebajarlas, sino de que la historia no me ha llegado a capturar.

Repasando la filmografía de Villeneuve, Prisoners y Sicario me gustaron muchísimo más. Arrival podría equipararse a Enemy, otra película que me dejó buen sabor de boca, pero también algo entre los dientes. Con ninguna de las dos llegaron los créditos finales y el concepto “peliculón” apareció en mi cabeza.

Volviendo específicamente a Arrival, durante sus casi dos horas de metraje, encontramos muchos puntos positivos: la fotografía, el buen uso de la música, la dirección de Villeneuve y, por supuesto, la actuación de Amy Adams. Reconozco que no he visto muchas de las películas nominadas este año, pero me resulta difícil de asimilar que Adams se haya quedado fuera de la carrera por el Óscar. Ella lleva todo el peso dramático de la película, su rostro aporta verosimilitud a pesar de que el argumento trate sobre la llegada de aliens a la tierra. Su actuación es tan buena como descafeinada es la de Jeremy Renner. El californiano parece que pasaba por allí. Es como si su agente le hubiera entregado el guion con sus diálogos subrayados y lo hubieran metido en las escenas. Es cierto que el personaje clave es el de la doctora Louise Banks (Amy Adams), pero el Ian Donnelly de Renner daba para más.

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Or are we dancers?

Como periodista, no me queda otra opción que alabar la importancia que se le da a la comunicación en esta película. Mientras el mando gubernamental, encarnado por el coronel Weber (Forest Whitaker), quiere saber de inmediato qué intenciones tienen los aliens en nuestro planeta, la doctora Banks apuesta por crear primero una comunicación que permita un mejor entendimiento entre ambas especies. Junto a eso y la buena representación que se hace de los aliens, sin caer en una imagen paródica, destaco el interesante dilema moral que plantea el film: si, como la doctora Banks, pudieras ver tu futuro, ¿andarías el mismo camino, incluso esos tramos que van a ser dolorosos? En la película, el personaje de Amy Adams ve que se acabará casando con su compañero de misión, que tendrán una hija, Hannah, pero que ésta acabará muriendo a causa de una leucemia. Aunque lo desconocemos con certeza, todo apunta a que la doctora Banks camina decidida hacia su vislumbrado futuro.

En conclusión, Arrival es una buena película porque tiene los mimbres necesarios para ello. La disfrutarás más o menos dependiendo de si te atrapa. Si no, no será una pérdida de tiempo: habrás visto una de las nominadas al Óscar a Mejor Película y profundizado en la filmografía de Denis Villeneuve.

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