‘El lobo de Wall Street’. Ha vuelto uno de los nuestros

“Desde que tuve uso de razón siempre quise ser un ambicioso millonario, drogadicto y putero”. Así podría comenzar El lobo de Wall Street, la nueva incursión de Martin Scorsese en el mundo del cine, la antepenúltima, según ha confesado el propio director. Y podría haber comenzado así porque de eso va la historia, de un ambicioso millonario, drogadicto y putero, y porque lo queramos o no, nos recuerda a aquel ascenso y caída en el universo mafioso de un tal Henry Hill, en Uno de los nuestros.

Así, la adaptación de la autobiografía del exbroker Jordan Belfort en las sabias letras de Terrence Winter y en las no menos sabias manos de Martin Scorsese, nos trae una aventura de droga, sexo, corrupción, putas, más sexo y más corrupción, en tres horas de absoluta y arrolladora narración en primera persona del singular, del singular personaje que es su protagonista, un Leonardo DiCaprio antológicamente hipervitaminado – por no decir cludelizado – y de la camada que le rodea, entre ellos un gran Jonah Hill, que buscan sin escrúpulos el pelotazo bursátil a costa de los pobres desgraciados que se creyeron el cuento del vendedor de humo. Y todo ello al ritmo vertiginoso que marca Scorsese, en estrecha colaboración con su fiel y admirable montadora Thelma Schoonmaker. Al ritmo de una vida al límite de los excesos.

Film Fall Preview

La película está catalogada como una comedia y lo es, no porque busque la risa del espectador, sino porque las situaciones que se nos presentan – seguramente fueron todavía más desfasadas de lo que se ve en la película -, son tan alucinógenas y salidas de la mente del más dadaísta de los surrealistas que no pueden hacer otra cosa que provocar la risa nerviosa y avergonzada de un respetable, que simplemente disfruta de la locura y se deja llevar por la vorágine del mismo modo que hicieron los personajes que protagonizaron tales acontecimientos. Del mismo modo que se hizo y, desgraciadamente, se sigue haciendo en busca de un sueño americano escrito con renglones torcidos.

Sin embargo, Scorsese y Winter, a pesar de que ellos mismos, al menos Scorsese así lo ha manifestado, son simples autores y no jueces, saben bien qué tipo de historia están contando y cuál es el legado que pretenden dejar. Dejan disfrutar a sus criaturas y a nosotros con ellos. Nos llenan los ojos y los oídos pero esperamos un anticlímax en cierta manera justo y ajustado – he aquí la ficción ya que eso no suele ocurrir hoy en día-.

Para ello, utilizan no sólo el propio devenir natural de las cosas – y que en parte ya conocemos si nos informamos previamente del tal Belfort -, sino también la figura icónica del divertido y escandalizado padre del lobo, Rob Reiner, que profetiza el final de su hijo (“las vais a pagar todas juntas”) como así sucedía, recuperando nuestro primer recuerdo, en Uno de los nuestros, aunque aquí, como explica Scorsese en una de sus entrevistas, Belfort puede rehacer o reformar su vida con éxito mientras que Hill debió permanecer toda su vida en el programa de protección de testigos. Es evidente que la pena de éste a los ojos ajenos es mayor, aunque cuando uno lo ha tenido absolutamente todo como Belfort conformarse con las migajas puede ser la mayor condena.

Cuando ves La invención de Hugo reflexionas y te preguntas ¿qué fue de aquel autor de nervio y buscador de historias que llevaba al límite de su existencia a sus protagonistas? ¿Se había convertido aquel director cocainómano y lleno de complejos en un gracioso anciano dedicado a bonitas historias fantásticas e infantiles? ¿Había dejado su lado más salvaje para dedicarse a hacer películas para su última hija? Por suerte, y con esto no quiero decir que La invención de Hugo sea una película desdeñable, no ha sido así y hemos recuperado al Scorsese que se come cada escena con su cámara, como sus protagonistas lo hacen con sus vidas. A grandes mordiscos de cine llenos de vitalidad, algo sorprendente y admirable para alguien como él que lo tiene todo hecho pero que se apasiona con cada proyecto, como si de un niño se tratara. Ha vuelto uno de los nuestros.

2 comentarios en “‘El lobo de Wall Street’. Ha vuelto uno de los nuestros

  1. La acabo de ver y solo se me ocurre decir tras su visionado y tras la lectura de tu comentario que realmente es una fucking obra maestra.

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