‘Homeland’, quo vadis?

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Éramos muchos los que, afectados por la fiebre de Breaking Bad, buscábamos en Homeland un nuevo referente en nuestro universo seriéfilo. Sus dos primeras temporadas mostraron un nivel muy alto, por lo que podíamos apostar nuestro dinero a que la tercera seguiría en la misma línea. Pues no. Nos habríamos arruinado, vacíos tanto de dinero como de ilusión.

La tercera temporada de Homeland ha sido un despropósito. Empezando por la cadena, Showtime, que filtró el primer capítulo y ha hecho lo mismo con el último. No se le ve el sentido a esa “estrategia”, ¿pero acaso algo lo ha tenido en estos 12 capítulos? Ni siquiera los Globos de Oro, esos que encumbraron a la serie en 2011 y 2012, se han acordado de ella en sus nominaciones.

Y lo peor es que habrá cuarta temporada. Y sin Damian Lewis. Bueno, podrían resucitar a Brody y acabar de destrozar la serie, pero eso ya parece demasiado descabellado. Esperemos. No sé si la muerte de uno de sus guionistas, Henry Bromell, en marzo hizo que el resto del equipo perdiera el norte, pero los que casi acabamos desquiciados somos los espectadores. No ha sido una temporada fácil de digerir. Con personajes que se vuelven odiosos, tramas carentes de sentido y ausencia de cliffhangers que nos hicieran desvivirnos por ver el siguiente episodio.

Los 12 capítulos de esta tercera temporada estaban divididos en bloques de 4. Algo que se anunció cuando ya habíamos visto casi media docena. Los cuatro primeros son infumables; el cuarteto siguiente ya empieza a ser digerible; y, por fin, los cuatro finales ya se asemejan a lo que estábamos acostumbrados.

Como decía, los espectadores no lo hemos tenido nada fácil. Siguiendo la comparación con Breaking Bad, en la serie de Vince Gilligan el público podía empatizar con casi cualquier personaje, incluso con la otrora repudiada Skyler White. Aquí, no. Carrie, aún más demente que antes; Saul, sobre quien surgieron teorías que sugerían que él era el malo, tuvo sus momentos empáticos (ve cómo le quitan el puesto), pero usó a su querida discípula rubia como conejillo de indias; de Dana mejor no hablar, dudo que haya alguien capaz de apreciar el personaje; Brody resurge como el ave fénix, pero su historial sigue pesando mucho; Javadi y Lockhart son dos buenos antagonistas, pero no tanto como para ganarse el cariño del respetable; ¿Fara? ¿Dar Adal? ¿Jessica y Chris? Nah…

Queda el enigmático Peter Quinn. El personaje de Rupert Friend se postula como candidato a ocupar el vacío dejado por Brody en la cuarta temporada. No sabemos prácticamente nada sobre él, y lo poco que conocemos ha llegado a cuentagotas, como ese supuesto hijo sacado a la palestra en la season finale.

Nos encomendamos, por tanto, a Peter Quinn, a algún marine barbudo y a la desaparición de Dana Lazaro para que Homeland recupere algo de nivel en la cuarta (¿y última?) temporada.

Episode 311

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