5×16 Breaking Bad: “Felina” | Series finale

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Adiós, Walter.

62 capítulos después de conocer a aquel profesor de Química, despedimos a Walter, su alter ego Heisenberg, a un Jesse afortunadamente vivo y a todos los personajes que han hecho de Breaking Bad una serie que debe ocupar sí o sí los primeros puestos de las listas de mejores productos audiovisuales. Gracias por tanto, Vince Gilligan.

Las despedidas siempre son amargas, pero el cierre de Breaking Bad es perfecto. Podrán gustar más o menos los finales de cada personaje, pero no se han dejado cabos sueltos, y eso es algo que los seguidores de una serie apreciamos sobremanera.

Walt muere dejando unas últimas genialidades tácticas y agrandando la leyenda de Heisenberg, pues parece que ha sido él quien ha seguido cocinando la metanfetamina azul estos últimos meses. Esa ametralladora móvil casera, entrar en casa de Skyler burlando a los agentes de la DEA, engañar a los Schwartz gracias a Badger y Skinny Pete, usar su fatal ricino para acabar con Lydia… Detalles que hacen que el espectador tenga muy difícil odiar a Walter White. A eso se le unen momentos más humanos y enternecedores: el 52 formado por bacon que ya vimos en un flash-forward, el “¿Puedo verla?” a Skyler en referencia a Holly, e, incluso, el reconocer que todas esas cosas las hizo por él mismo, porque se sentía vivo haciéndolas. Una pequeña redención que, aunque tardía, reconforta.

Personalmente, el desenlace me ha gustado mucho. Obviamente, no ha sido tan espectacular como Ozymandias, pero ha sido un final cerrado y a la altura de lo que Gilligan nos venía ofreciendo. No ha habido grandes sorpresas y hemos podido ver a casi todos los personajes de la última temporada, a excepción de Saul y sus chicos. Que Jack y sus secuaces, Todd y Lydia iban a caer lo sabía todo el mundo. Ha sido un alivio ver que Jesse, después de vengarse del asesino de Andrea, por fin es libre. Y Walt muere, sí, pero lo hace salvando la vida de Jesse. No es el cáncer quien acaba con él, ni Jack, ni siquiera el propio Jesse. Como hemos dicho antes, es una especie de redención para un hombre devorado por el mal.

A tan estupenda trama, se unen los guiños que Gilligan y compañía nos ofrecen. En este último capítulo, tampoco han faltado: el “Live free or die” de la matrícula del coche, la columna que separa a Walt y Skyler, el tono de móvil de Todd…

Ahora toca seguir con nuestras vidas. Ya no habrá más lunes con capítulo semanal de Breaking Bad, pero tenemos el recuerdo de 5 temporadas y una serie que entra directamente en el Olimpo.

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