La gran familia española

Los tres largometrajes realizados por Daniel Sánchez Arévalo hasta la fecha le han labrado una fama de escritor y director capaz de conjugar de manera eficiente el drama y la comedia, consiguiendo que sus productos lleguen a un público ávido de historias cercanas a sus experiencias y rarezas.

Tanto Azuloscurocasinegro, como Gordos o Primos, sus anteriores trabajos, reflejaban a un director que repetía una serie de lugares comunes en sus historias, un tipo de personaje perdido en busca de su lugar en una sociedad llena de complejos y traumas, hurgando en temas cercanos como la familia, el amor, la identidad. A veces de forma más cómica como en Primos, a veces más dramático como en Azuloscurocasinegro Gordos, Sánchez Arevalo, rodeado de un elenco de actores y colaboradores fieles, siempre ha conseguido hacer equilibrios para mantenerse en la cuerda floja del funambulismo narrativo con mayor o menor éxito, pero siempre con un nivel más que aceptable en su filmografía.

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En esta ocasión nos presenta la historia de una familia, o mejor dicho de la familia, que se reúne gracias a un feliz acontecimiento, la boda del menor de los hermanos que, a imagen y semejanza del clásico de Stanley Donen Siete novias para siete hermanos, se llaman en orden alfabético como personajes de la Biblia. Sin embargo, la boda no es el único evento que acontecerá ese día. España ha llegado a la final del Mundial de fútbol por primera vez en su historia y nadie quiere perdérselo. Además, todos los miembros de la familia tienen algo que resolver durante tan señalada fecha.

Sánchez Arevalo vuelve a combinar los citados elementos de comedia y drama durante gran parte de la trama aunque con aciertos y desaciertos. La falta de atino en momentos puntuales como con el número musical (definitivamente los actores españoles no saben bailar ni cantar) o con las apariciones de Raúl Arévalo, hacen que definitivamente la trama funcione mejor en sus aristas dramáticas, a pesar de ciertas chispas brillantes en lo cómico. Es en ese ámbito donde la sabiduría narrativa de Sánchez Arévalo consigue tejer una historia mucho más profunda que lo que se ve en una primera lectura, sobre todo, cuando llega al emocionante tramo final que no quiero destripar, excepto el consabido gol de Iniesta.

A pesar de no ser redonda, del mismo modo que su leitmotif cinéfilo, Siete novias para siete hermanos, La gran familia española logra el objetivo que creo se buscaba: mantener la alegría de vivir a pesar de las mentiras, a pesar de los pesares, porque en ocasiones la felicidad se encuentra antes en la ficción que en la propia realidad.

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4 comentarios en “La gran familia española

    • A mí, el final hace que la disfrute mucho aunque prefiero Azuloscurocasinegro en lo dramátivo y me reí mucho más con Primos pero siempre, en todas ellas, he salido muy satisfecho de pagar la entrada.

    • La verdad es que, como he dicho en mi anterior comentario, me reí más con Primos pero salí igualmente satisfecho del cine. Seguiré esperando los próximos estrenos de Sánchez Arevalo. Cine español entretenido y comercial, y de calidad. Lo que necesita esta industria.

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