Anatomía de un instante: Reservoir dogs

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Plano general. Un almacen semivacío recoge la siguiente escena. Tres figuras desaparecen al fondo de la escena por una puerta. En un primer plano a la derecha de la pantalla y de espaldas, permanece un hombre atado a una silla con la cabeza gacha y respirando con dificultad. A la izquierda y en un segundo plano, otro hombre sentado sobre el techo un coche camuflado en plástico observa la escena. De repente el hombre del coche salta y avanza hacia el hombre de espaldas mientras se quita la chaqueta del traje negro. La escena pasa entonces a un primer plano de ese hombre. Es Mr. Blonde, y sigue aproximándose a su víctima al cual reconocemos como policía al ver la placa en el siguiente plano en movimiento hacia él. Por fin ambos personajes coinciden en el mismo plano pero siempre en sumisión del agente que se ve rodeado por el movimiento de Mr. Blonde y de la cámara a su alrededor.

La sensación de aprisionamiento y terror se acrecienta cuando Mr. Blonde se para ante el primer plano del agente y le lanza un guantazo. Le deja claro que él no tiene jefe y que le va a torturar sí o sí. Se ríe y se dirige hacia la mesa colocada en segundo plano mientras la cámara espera estática tras la espalda del agente. El director quiere que tengamos una visión privilegiada, casi como si fuéramos la víctima. Mr. Blonde saca un rollo de cinta aislante mientras le anuncia que no le importa lo que sabe o no, le va a torturar de todas formas. Pero eso nosotros ya lo sabíamos. Se coloca detrás en plano americano y le coloca un trozo de cinta en la boca.

Tras colocarse de nuevo frente al agente, Mr. Blonde saca su pistola y comienza a apuntarle. El agente intenta evitar el cañón a base de bandazos con su cabeza. Su torturador se ríe abiertamente anunciando su sadismo. Se dirige hacia la mesa, donde posa su bota de cuero en plano detalle, y saca una de esas navajas clásicas de barbero. Un primer plano de Mr. Blonde y de nuevo la cámara se coloca tras el agente para poder ver toda la acción al completo. Mr. Blonde juega con el dial y encuentra una emisora de su gusto. Entretanto se acerca a la pasarela de la derecha del almacén donde yace moribundo Mr. Orange.

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Comienza a sonar Stuck in the middle with you y Mr. Blonde tararea. La cámara se vuelve en primerísimo plano sobre la horrorizada cara del agente. El nuevo plano en americano desde detrás del policía, nos muestra a Mr. Blonde cantando y bailando hacia delante y hacia atrás. De repente se para. Mira fijamente hacia su víctima y le suelta una estocada de navaja que le abre la ceja. Mr. Blonde se acerca cada vez más. Le agarra la cara y se sienta sobre las piernas del martirizado rehén. La cámara se ha situado esta vez detrás de Mr. Blonde cambiando totalmente el punto de vista del espectador, al que no deja ver cómo le está cortando la oreja derecha, no solo por la posición en punto ciego, sino porque mientras se escuchan los alaridos del amputado, la cámara se eleva y deja la escena para que sea intuida por el fuera de ídem. Dar rienda suelta a la imaginación siempre es mejor que enseñar.

Mr. Blonde entra en pantalla al levantarse con el miembro amputado. La cámara vuelve a situarse tras el agente para ver cómo el criminal hace bromas con la oreja antes de lanzarla despreocupado. Se dirige hacia la puerta seguido por la cámara que, por fin, abandona la escena del crimen para salir a la calle donde la música desaparece. Abre el maletero y saca una garrafa de gasolina. La intención es evidente. Vuelve al almacén, y con él la cámara y la música. Mr. Blonde baila de nuevo hacia el policía y comienza a rociarle mientras los alaridos se han convertido en sollozos. Su sadismo es tal que le quita la mordaza para oírle suplicar. No va a atenderle. Ya tiene preparado el zippo para finalizar con la pira su tortura y espera a que su víctima se calle… De repente, unos disparos hacen que Mr. Blonde salga volando de la pantalla. El siguiente plano muestra a Mr. Orange mirando fijamente con su arma aún humeante.

Así acaba la escena más famosa de Reservoir Dogs, ópera prima de Quentin Tarantino, que dio lugar a una leyenda entre los mayores villanos de la historia del cine. El incontrolable psicópata Mr. Blonde, también conocido como Michael Madsen. 

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2 comentarios en “Anatomía de un instante: Reservoir dogs

  1. Y en ese momento cambió el cine. Al mundo se le abrió la boca ante el nacimiento de un genio y yo me convertí al tarantinismo para siempre. Extraordinario post, Sergio

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