5×12 Breaking Bad: “Rabid Dog”

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El perro no solo está rabioso, sino que también ha cambiado de dueño. Jesse se ha soltado definitivamente de la correa de Walt y ha sido adoptado por Hank.

Ya llevamos semanas diciendo que las salidas fáciles no tienen cabida en Breaking Bad y, por eso, era poco probable que este capítulo comenzara con la casa de los White en llamas. La introducción de este episodio ha sido una de las más tensas de la serie. Ya sabemos que Walt no iba a morir, pero esos cuatro minutos de suspense mientras registra la casa han sido, como siempre, un gran comienzo para los siguientes tres cuartos de hora más rápidos de la semana.

Walt elucubra, inventa y, como ya es habitual, miente. Pero esta vez no cuela. Walter Jr sospecha que la historia de la bomba de gasolina no es cierta, aunque su candidez le lleva a pensar que su padre intenta ocultar un nuevo episodio de su enfermedad. Skyler ya se conoce el cuento. Se hace la tonta en casa, pero en el hotel, después de haber espiado a su marido, quiere conocer la verdad. Y no se asusta. Más bien, todo lo contrario, quiere dar otro golpe sobre la mesa, con la intención de que sea el último. Skysenberg entra en el show: “Hemos llegado hasta aquí. Por nosotros. ¿Qué daño hace una más?”.

Huell y Kuby son incapaces de encontrar a Jesse. No está en ningún sitio, ni siquiera con sus amigos “Beaver y como se llame” (LOL). Saul vuelve a proponer una nueva metáfora para acabar con Jesse. Esta vez no es un viaje a Belize, como sugirió con Hank, sino darle un final digno, como sucedió con Old Yeller. Pero Walt rechaza la propuesta de nuevo. Jesse no es familia, pero como si lo fuera.

Lo que Walt no sabe es que la “confession” de Jesse sí que llega esta semana. Disuadido de su instinto pirómano por Hank, el ataque hacia su antiguo socio será más pausado, pero menos doloroso. Lo que no sabemos es cuándo y cómo. Con su confesión grabada y el micrófono dispuesto para registrar por qué Walt envenenó a Brock, Jesse se echa para atrás. Primero, por miedo, al ver a un supuesto guardaespaldas de Mr. White; pero después, mientras Hank está descargando su furia verbal sobre él, percibimos que Pinkman tiene una idea.

Las fuerzas se van igualando. Walt, con la aprobación de Skyler, contacta con Todd (“puede que tenga otro trabajo para tu tío”) y parece que aceptará la sugerencia de Saul para dar matarile al perro rabioso. Jesse le contará su plan a Hank y a Gómez (más fuerza de la DEA a bordo) y veremos qué consecuencias tienen ambos ataques. Y, mientras tanto, el psicólogo de Marie, ahí en medio…

El próximo capítulo se titula To’hajiilee, una reserva india localizada en Nuevo México. Ya esperamos cualquier cosa, con la grandiosa seguridad de que, sea lo que sea, será bueno.

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