5×10 Breaking Bad: “Buried”

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Las salidas fáciles se han acabado. Solo existen a las seis de la mañana cuando cierran las discotecas. La puerta para llegar a la solución rápida al conflicto se ha cerrado de sopetón tanto para Walt y Skyler como para Hank y Marie.

Retomamos la historia justo en el punto en el que concluyó el capítulo anterior (tras una gran introducción, como siempre). Con el coche teledirigido amarillo circulando apaciblemente por el vecindario, vemos cómo Walt y Hank vuelven a la realidad. Ambos, con un mismo destino: contactar con Skyler. Lo consigue el agente de la DEA, quien, con la absoluta obstinación por encarcelar a su cuñado, descarta automáticamente una posibilidad: que Skyler sea cómplice de su marido. Hank le ofrece la salida fácil, una declaración, mudarse de nuevo con él y su hermana, y dejar todo en sus manos. Pero Skyler, todo un manojo de nervios, rechaza esa vía de escape.

Walt, temiéndose que su esposa haya llegado a un acuerdo con Hank, protege aquello por lo que tanto tiempo lleva luchando: el dinero. Sin embargo, sigue con su particular código ético y ni siquiera se plantea eliminar a Hank, tal y como le sugiere Saul. Un nuevo remedio que se censura, porque ese “viaje a Belize” no puede realizarse, ya que “Hank is family!“. En cambio, el dinero sí que llega a un lugar seguro. Por lo menos, gran parte de él, porque a Huell y Kuby, después de haber imitado al Tío Gilito, tiene pinta de que las manos se les volvieron más largas…

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Skyler, después de haberse llevado un buen tortazo de su propia hermana, cierra la siguiente vía de salida. Walt, consciente de que se está metiendo en un laberinto, se ofrece a entregarse con la condición de que ella se quede con todo el dinero. Sin embargo, el espíritu de Heisenberg habla por boca de Skyler, quien no solo no apoya esa decisión, sino que insta a Walt a no rendirse.

Quedamos a la espera de ver cuál es el siguiente movimiento de Lydia. Después de hacer un “ojos que no ven…” y poner de nuevo en escena al impertérrito Todd con un borrón y cuenta nueva, tendrá que contentar a sus clientes checos.

Hank también ve cómo sus opciones se acaban. Discutiendo el tema con Marie (oh, qué sorpresa, su pijama y bata también son de color morado), llega a la conclusión de que si acude a la DEA con solo sospechas, su carrera se acaba; pero si no les dice nada y ellos acaban descubriendo a Walt, se metería en serios problemas. Por tanto, solo le queda una cosa: conseguir las pruebas que le den la total seguridad para incriminar a su cuñado.

Y Jesse Pinkman. Después de haber adelantado la Navidad para los vecinos de Albuquerque, la policía necesita un cómo y un porqué. Pero Jesse, sumido en una profunda depresión, no tiene intención de abrir la boca. Otra cosa será cuando tenga a Hank delante. To be continued

PD: ese 34, 59, 20, 106, 36, 50 trae muchos recuerdos del 4, 8, 15, 16, 23, 42 de Lost… #Lostalgia

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Un comentario en “5×10 Breaking Bad: “Buried”

  1. No sé si al final Huell y Kuby se llevaron pasta… Por la mirada que pones en la foto parece que sí, pero cuando estaban tumbados encima del dinero, se acojonaron recordando las “hazañas” de Heisenberg. En cualquier caso, no creo que Walt note la diferencia… Y yo también pensé en “Perdidos” cuando Walt intenta memorizar la secuencia de números😛

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