The Bling Ring. La nada más absoluta

Sofia Coppola sorprendió a propios y extraños cuando dejó atrás su lánguida y desacertada imagen de la Mary Corleone de El Padrino III con su debut como directora de largometrajes con Las vírgenes suicidas. Tras tan prometedora ópera prima, su siguiente paso fue ganarse el favor de la Academia al colocar su segunda cinta, Lost in Traslation, entre las grandes favoritas de la gala de los Oscar 2003 y conseguir el premio al mejor guión original. Parecía que su carrera despegaba a imagen y semejanza de su padre Francis Ford.

Sin embargo, a partir de ese momento, del estreno de su obra más megalómana, Marie Antoinette, la carrera de Sofia Coppola parece haberse estancado, no por la ausencia en forma de premios que ha seguido logrando, para muestra el Oso de oro en el festival de Berlín para su penúltima película Somewhere, si no por el hecho de que su filmografía, a pesar de los diferentes personajes y épocas que nos acerca, parecería que siempre representa la figura del alienado por la sociedad de consumo, sea consumo burgués, cani o aristocrático. En realidad parecería que siempre pretende explicarnos la nada más absoluta.

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Pues eso es un poco lo que parece narrarnos en su nueva-vieja obra. A través de un grupo de jóvenes de Los Ángeles que se cuelan en las casas de los famosos para robar todo aquello que les atrae, The Bling Ring realiza otro acercamiento a esa alienación del ser humano en una sociedad cuyo único objetivo es aquello que se ve, se enseña o se vende en internet o en televisión.

Como siempre, Coppola acompaña la historia con unas imágenes atrayentes de cierto tono videoclipero indie, con los colores californianos bien marcados. Todos. Tanto los de su clima como los de sus decorados. Y una música altamente trendie entre lo más cool del lugar. Y a todo esto se suma el mínimo dibujo de los personajes que quiere enseñarnos. Unos personajes tan vacíos que interesan más bien nada, únicamente, el personaje interpretado por Emma Watson parece despertar cierto interés, pero en ningún caso por la excesiva profundidad de su construcción, sino simple y llanamente porque es el más divertido entre tanta insulse, aunque estoy seguro que ese nihilismo de pasarela atrae a un gran número de gurús del postmodernismo.

La película acaba como empezó. Los personajes desdibujados que hemos conocido durante casi 2 horas desaparecen tal y como llegaron. Sin conocer de dónde vinieron. Sin saber hacia dónde se dirigen -salvo, y no de una manera nada existencialista, el personaje de Emma Watson-. Tampoco nos interesa. Ni antes ni después. Quiero pensar que es eso lo que quiere enseñarnos la directora. La citada nada más absoluta que envuelve a la sociedad actual. Si es así, lo ha conseguido. De lo contrario, voy a tener que pensar que en realidad la nada que pretende mostrar se halla en ella y no en nosotros.

2 comentarios en “The Bling Ring. La nada más absoluta

  1. “Las vírgenes suicidas” me pareció, como bien dices, muy prometedora. “Lost in translation” ya me aburrió bastante con un Bill Murray que pretende resultar dramático con el mismo registro que en “Atrapado en el tiempo”. En “María Antonieta” creo que llegué a echar un sueño. “Somewhere” me negué a verla. Lo único que diferencia a Sofía Coppola de Paul Thomas Anderson y le da varios puntos positivos, es haber sido pareja del inigualable Quentin Tarantino.

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