Mad Men desciende a los infiernos

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Como si quisiera anticiparnos qué es lo que pasaría a lo largo de toda la temporada, Matthew Weiner hizo que Don Draper acabara el primer capítulo de esta sexta campaña leyendo La Divina Comedia, de Dante. Un libro que narra el paso por infierno, purgatorio y cielo y que, sin duda, ha sido un símbolo para Draper y el resto de personajes de la serie.

La penúltima temporada de Mad Men ha ido dejando con el paso de capítulos numerosos juguetes rotos, aunque la atractiva season finale ha abierto una puerta hacia la esperanza, una vía para el resurgir, que ponga fin a la travesía por los infiernos.

Una vez más, el gran protagonista de la trama ha sido Don Draper, pero no de la forma en la que nos tenía acostumbrados. Solíamos ver en pantalla a un Don energético, sin límites e incluso sin moral. Esta temporada, llena de flashbacks y momentos de reflexión, hemos visto a un Don Draper en busca de sí mismo, de su otro yo, Dick Whitman. Y esa búsqueda se ha realizado, sobre todo, a través de drogas y caídas. Los capítulos en los que las drogas han estado presentes han sido, con diferencia, los peores del año. Sin embargo, las caídas de Draper han supuesto duros golpes no solo para él, sino también para el espectador, incapaz de identificarse en ningún momento con el héroe caído. Don ni siquiera es capaz de cuidar al único amigo que tiene, el Dr. Rosen. Interceder por el futuro de su hijo no compensa ni de lejos la cornamenta que lleva su vecino desde hace tiempo.

Es únicamente en el cierre de temporada cuando vemos a un Don dispuesto a resurgir de sus cenizas. Cede su puesto en California a Ted, es abandonado por su pareja después de haberle soltado un “Megan, I love you” y Sally, seguramente la persona a la que más ha decepcionado, empieza a comprender la vulnerabilidad de su padre. Comienza el purgatorio.

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Pero el de Jon Hamm no ha sido el único personaje que se ha movido de forma permanente en la decadencia moral. Prácticamente todos los integrantes de Mad Men se han visto abandonados por su Pepito Grillo particular en algún momento. Quizás la única que se haya mantenido plana y que, por tanto, no haya experimentado ningún tipo de crecimiento, haya sido Megan Draper. Un personaje sobre el que han surgido diversas teorías a lo largo de la temporada, convirtiendo a Mad Men en una especie de Lost, donde todas apuntaban a su futura muerte. Incluso había quienes pensaban que ya podría estar muerta y que solo Don la veía.

En cualquier caso, como decía, la decencia y el decoro no han sido grandes protagonistas esta temporada. Incluso Ted Chaough, cuyo único pecado parecía ser el de trabajar demasiado, ha caído parcialmente en la inmoralidad, llevándose a la cama a la única mujer que su némesis Draper no tuvo: Peggy. Sin embargo, Ted, consciente que tiene más que perder que ganar, decide poner tierra de por medio literalmente y dejar a Peggy compuesta, sin novio y quién sabe si continuando un camino inverso que el de Don. Porque esa es otra, el final de temporada deja la incógnita de quién ocupará el despacho más polémico de SC&P y si veremos una trama desdoblada en California.

Otro que ha sido incapaz de poner freno a su caída ha sido Pete Campbell. Auténtico antihéroe, la coronación de sus penurias ha llegado al caer en la trampa de Bob Benson demostrando que lo de conducir no es lo suyo. Pero el pobre Pete, por el que el espectador ya no sabe si sentir rabia o pena, no ha dado una a derechas en todo el año. Echado de casa por Trudy, ninguneado en la oficina y, para colmo, su madre muere asesinada por Manolo (?). Pero, eh, le encantaba el mar, así que ¿para qué vamos a gastarnos unos cuantos dólares en aclarar su muerte?

Por momentos, pareció que Joan y Peggy intercambiaban sus personajes. La voluptuosa pelirroja ha tenido menos protagonismo esta temporada, aunque lanzó un órdago intentando manejar por sí misma una cuenta. Y fue precisamente Peggy quien, después de haber peleado con ella y usando una triquiñuela más propia de Joan, salvó a la susodicha de meterse en un buen lío.

Aunque sin duda uno de los personajes de la temporada ha sido el nuevo, Bob Benson. Con permiso de Megan, ha sido quien ha centrado todas las teorías conspiranoicas de la serie en esta sexta campaña, principalmente porque nadie sabía de dónde había aparecido un tipo tan amable y considerado. Una vez descartada su rol como McGuffin, no ha sido hasta el final cuando hemos empezado a saber más de él. Bueno, o al menos a saber que conocemos poco o nada de su pasado. Y ha tenido que ser nuevamente Pete quien descubra el pastel. Veremos dónde se queda el bueno de Bob, si tiene suficiente con asentarse en la agencia o si no ha sido suficiente con derrotar a Campbell y ahora va lanzado a por un objetivo mayor, como Roger Sterling.

La temporada, en general, ha tenido muchos altibajos. Ciertamente ha acabado en cumbre, puesto que la season finale ha sido un tobogán de emociones y sentimientos. Pero a lo largo de los 13 capítulos, hemos visto a personajes que iban y venían y que no hemos llegado a profundizar. Es el caso claro de Dawn, quien además de llevarle cafés a Mr. Draper, recibió un incómodo abrazo lateral de Joan; o el de Ginsberg, gran opositor a las drogas y con una vida sentimental poco fructuosa; o Stan, que tiene más éxito con las mujeres, pero cuya tensión sexual con Peggy sigue presente. Si algo no han faltado, han sido los comentarios fuera de lugar de Harry.

También ha habido momentos cómicos, como el tropezón en las escaleras de Pete, el golpe bajo (nunca mejor dicho) de Danny a Roger o, cómo no, el baile de Ken Cosgrove.

Del resto de personajes, me quedo con la incorporación de Jim Cutler. No tiene la flema británica del malogrado Lane Pryce, pero es una especie de Roger Sterling que aporta juego a la trama. Hablando de Roger, he aquí otro de los que está experimentando algo nuevo en su vida: la soledad. Tanto que se ve obligado a pasar el día de Acción de Gracias junto a Joan… y Bob Benson. Mientras suena de fondo Moon River, ojo. Betty, además de darse cuenta de que nunca será una madre modelo, ha vuelto a recuperar su atractiva figura (magia potagia) y ha recuperado sensaciones con su exmarido, no solo en la cama, sino en su relación, recordemos cómo Don la llama “birdie” en la season finale. Y, por último, Sally. Cada vez me gusta más, tanto el papel como la actriz. Sufre, experimenta y lo transmite. Es un personaje al que hemos ido viendo crecer con el paso de los años, no solo físicamente, sino también en su interior. Esa mirada final de comprensión más que de perdón dice mucho.

Nos queda solo una temporada más de Mad Men. Una última remesa de capítulos llena de incógnitas. ¿Será tiempo suficiente para que Don abandone del todo el infierno y llegue al cielo? ¿Le habrá abandonado Megan definitivamente? ¿Se habrá olvidado del todo Peggy de Ted? ¿Veremos a Duck Phillips como personaje regular? ¿Cuál es el objetivo real de Bob Benson? Hay preguntas. Esperamos respuestas.

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6 comentarios en “Mad Men desciende a los infiernos

    • Gran fichaje el de Harry, sí señor! Después de todas las teorías que ha habido esta temporada, ya nada me parece descabellado…

  1. Estuvo buenísima esta temporada, a mí me ha parecido de las mejores temporadas de la serie porque en realidad es de las que ha tenido episodios más bizarros, ahora con Mad Men séptima temporada espero que esta temporada cierre muy bien, a mí me gusta que los personajes hayan quedado en situaciones difíciles, espero que les den buen cierre.

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