Descansa en paz, James Gandolfini

51 años es tiempo más que suficiente para dejar huella en este mundo. A James Gandolfini le bastaron 8. Entre 1999 y 2007 su personaje de Tony Soprano dejó una marca imborrable en los millones de espectadores que disfrutaron con The Sopranos.

La muerte de Gandolfini es tan dolorosa como inesperada. “Estamos todos perplejos y sentimos una gran tristeza por la perdida de alguien que es parte de nuestra familia”. Estas palabras las firma la cadena HBO, pero podríamos hacerlo muchos de nosotros. James, o Tony, ya era parte de nuestra familia.

Atrás queda un legado con papeles entrañables y reconocimientos en forma de premios: tres Emmy y un Globo de Oro al mejor actor. Pero, sin duda, gozar del cariño de tanta gente fue su mayor éxito.

Descansa en paz, James.
Descansa en paz, Tony.

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Lo recuerdo perfectamente en uno de sus primeros papeles en Amor a Quemarropa. Hacía el papel de Virgil, un matón de la mafia siciliana que acompañaba a Christopher Walken en aquella famosa escena junto a Dennis Hopper. Quién iba a pensar entonces que seis años más tarde él iba a ser el jefe de su propia familia y que su papel en Los Soprano cambiaría su vida y la de la televisión actual para siempre. Nacía Tony Soprano y con él un nuevo tipo de personaje que pocas veces habíamos visto en televisión.

Ahí teníamos a James Gandolfini, jefe de una familia mafiosa de Nueva Jersey (su estado natal), con problemas de ataques de ansiedad que debe ocultar para mantener su status. Un personaje que, pese a tenerlo todo, no es feliz por todos esos miedos que la serie fue diseccionando quirúrgicamente durante las seis temporadas que permaneció en antena. Gandolfini, magistral, conseguía reflejar todos esos problemas interiores de su personaje ayudado por su talento, unos grandes guiones y su físico. Su cara de bonachón, sus movimientos desgarbados, su sonrisa o su inquietante mirada le ayudaron a construir un personaje redondo que hacía que el espectador lo amase u odiase según se le iba torciendo ese gesto.

Tony Soprano perdurará en la memoria colectiva. Ese “malo-bueno”, enfermo y enfermizo, sin el que no podríamos entender muchos de los grandes personajes televisivos que llegaron a continuación. Personajes que, como Tony, son capaces de hacernos pasar por una montaña rusa de sentimientos en poco minutos sin apenas decir palabra. Un mérito sólo al alcance de unos pocos y James Gandolfini era el jefe de todos ellos.

Despedimos a James Gandolfini, pero Tony Soprano permanecerá con nosotros para siempre. D.E.P James.

Adiós, Tony. Esperemos que te equivocaras y estés en un lugar mejor.

Adiós, Tony. Esperemos que te equivocaras y estés en un lugar mejor.

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