Las 10 de Gregory Peck

Le veías en la gran pantalla y tenías esa sensación de hombre de firmes principios, humanista y progresista. De persona de confianza. Incluso cuando se desviaba del camino siempre era por una buena o apasionada causa. En realidad, siempre dio la sensación de haber nacido para ser Atticus Finch.

Gregory Peck nos dejó un 12 de junio de hace ya una década. Este post sirve como homenaje y para hacer rememorar a muchos de sus lectores algunas de sus mejores películas, y a otros para descubrir grandes películas y a un actor clásico, galán y elegante, de esos capaces de hacer comedia, drama, suspense, aventuras o western sin necesidad de más disfraz que su percha de caballero sin espada (aunque ese papel fuera de otro). 1o años desde su desaparición. 10 películas de su carrera que no deberían desaparecer nunca de la memoria colectiva. Este es mi Top 10 del Sr. Gregory Peck:

10. El millonario (Ronald Neame, 1953). Podía haber elegido cualquier otra pero la última de la lista es el primer recuerdo que tengo de Gregory Peck. Un marinero es el centro de la apuesta de 2 ricos ancianos que le ceden un billete de un millón de libras. La apuesta consiste en saber si el marinero conseguirá todo lo que desea sin necesidad de canjearlo. Película sobre el poder del dinero por el simple hecho de parecer poseerlo.

9. Los niños del Brasil (Franklin J. Schaffner, 1978). Todo héroe tiene un borrón y éste es el de Gregory Peck Su único papel como villano absoluto fue el del Dr. Josef Mengele. Cruel y despiadado, el Dr. Mengele pretende recrear el Reich intentando clonar a un nuevo Hitler. En su intento se cruzará Lawrence Olivier en el papel del cazajudíos y unos doberman.

8. Los cañones de Navarone (J. Lee Thompson, 1961). Película bélica ambientada en la Segunda Guerra Mundial del subgénero de misiones especiales. Gregory Peck encabeza un comando compuesto de grandes estrellas de la época al asalto de una fortaleza nazi en el Mar Egeo cuyos cañones están diezmando la flota aliada. En el camino, Peck deberá lidiar con la insubordinación, la traición y, por supuesto, los nazis en esta entretenidísima película llena de suspense y acción.

7.  Cape Fear (J. Lee Thompson, 1962). Segunda colaboración con el director británico en este clásico del suspense que años más tarde versionaría el maestro Scorsese, aunque con peores resultados. Gregory Peck interpreta a un abogado (esto me suena) hará todo lo indecible, legal o ilegal, para proteger a su familia del terrorífico acosador Robert Mitchum (esto también me suena).

6. La profecía (Richard Donner, 1976). Una de mis películas de terror preferidas. Un clásico del género que conformó la trilogía del Anticristo junto a Rosemary´s baby y El exorcista. La ambientación, la fotografía, la música de Jerry Goldsmith, y ese niño. Todo ayuda para poner en jaque al espectador y a todo un Gregory Peck en la piel de un embajador de los Estados Unidos que buscará la verdad hasta las últimas consecuencias.

5. Horizontes de grandeza (William Wyler, 1958). Tras Vacaciones en Roma, que sirvió más para catapultar la carrera de Audrey Hepburn que para provocar un hito en su filmografía, Gregory Peck repitió junto al director de El coleccionista en este clásico del western con uno de los mejores repartos de la historia – genial Burl Ives como patriarca de los Hannassey – y cuya música de Jerome Moross ha pasado a la posteridad. El personaje de Peck, desubicado en un ambiente salvaje y hostil actúa de hilo conductor y vertebrador de esta historia de clanes enfrentados por el poder y el territorio con un enfrentamiento final del que tendrían que aprender todos los gobernantes. Película reivindicable como una de las mejores de la carrera de Wyler y, por supuesto, de Peck.

4. La barrera invisible (Elia Kazan, 1947). Cinta ganadora del Oscar a la mejor película narra la historia de un escritor que pretende escribir sobre el antisemitismo. Cuando se hace pasar por uno descubre que la sociedad que le rodea es menos tolerante de lo que aparenta. Reflexión lúcida sobre la diferencia, la intolerancia y la discriminación.

3. Duelo al sol  (King Vidor, 1946). Película que da una vuelta de tuerca al mito de Caín y Abel. Tan grandilocuente y excesiva como dos de sus protagonistas – Jennifer Jones como Perla y Gregory Peck com Lewton – y su relación, que les llevará a uno de los finales más recordados y apasionados de la historia del Cine.

2. El mundo en sus manos (Raoul Walsh, 1952) Clásico del maestro Walsh que junto a El hidalgo de los mares hacen un díptico de aventuras marinas memorable. Había que elegir una aunque la otra bien podría susituirla. Lo tiene todo. Risas, entretenimiento, amor, acción, y una carrera final de vértigo. Incluso a un grandioso Peck en el papel de un buscavidas con corazón que deberá lidiar con rusos, rusa y, también, con Anthony Quinn. Obra maestra.

1. Matar a un ruiseñor (Robert Mulligan, 1962). Unos títulos de crédito magistrales. Una historia conmovedora. Unos personajes inolvidables. Un clásico de juicios. Un alegato para recordar. A todos nos hubiera gustado ser Attichus Finch pero sólo Gregory Peck pudo serlo. Sensible, tierno, reflexivo, pedagogo, comprensivo, inquebrantable. El padre que todo hijo quisiera tener. Como no podía ser de otra manera, el número 1.

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